FRANCIA
Francia quiere un salario mínimo europeo en función del nivel en cada país
Francia quiere que Europa establezca una base europea de derechos sociales, y eso debería pasar en primer lugar por la instauración "progresiva" de un salario mínimo "decente" equivalente al 60 % de la mediana de retribuciones de cada país.
París, 2 mar .- Francia quiere que Europa establezca una base europea de derechos sociales, y eso debería pasar en primer lugar por la instauración "progresiva" de un salario mínimo "decente" equivalente al 60 % de la mediana de retribuciones de cada país.
Esta es una de las principales propuestas avanzadas por el primer ministro francés, Bernard Cazeneuve, en un artículo publicado hoy por el periódico económico "Les Echos" coincidiendo con una conferencia social europea que organiza esta tarde en París, con presencia de más de doce países, representantes de instituciones europeas y responsables sindicales.
Se trataría de que cada Estado fijara una retribución mínima que supusiera el 60 % del salario de la mediana, es decir, el nivel por encima del cual están la mitad de los trabajadores, y por debajo la otra mitad.
Una situación que ya se da en Francia, donde el salario mínimo actualmente es de 1.149,07 euros netos mensuales para los que trabajan con un régimen de 35 horas semanales.
Cazeneuve señaló que ante el "riesgo de ruptura" del proyecto europeo, una de las respuestas es garantizar la pervivencia de su "modelo de protección social", porque no se puede "aceptar que la competitividad de cada una de las economías se construya tomando como variable de ajuste la situación de los asalariados".
Además de un salario mínimo, el primer ministro francés defendió que se sienten las bases de "derechos nuevos" para tener en cuenta la evolución del trabajo, por ejemplo con el llamado "derecho a la desconexión" fuera del horario laboral, que existe en Francia desde comienzos de año.
Abogó por un mercado de trabajo "más abierto y más justo", lo que pasa por "reforzar considerablemente la lucha contra los fraudes" de los trabajadores desplazados, que a su juicio "minan la confianza en el mercado interior".
Francia es uno de los artífices de la reforma de la directiva europea de 1996 de los trabajadores desplazados, pero choca con la oposición de otros países, en particular del Este de Europa, de donde proceden buena parte de esos trabajadores.
Cazeneuve se pronunció igualmente por "reforzar la movilidad de los aprendices y de los estudiantes y hacer respetar el principio fundamental de la igualdad profesional entre hombres y mujeres".
Otra de sus propuestas fue garantizar "una red de seguridad" profesional para poder afrontar "rupturas" como pérdidas de empleo y tener en cuenta la nueva realidad del mercado laboral, incluidas las plataformas digitales. (EFE)