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MURO MIXTO

Las activistas Mujeres del Muro esperan que la corte actúe para impedir la ruptura del pueblo judío

Las Mujeres del Muro instan al Supremo a impedir la ruptura del pueblo judío
Las Mujeres del Muro instan al Supremo a impedir la ruptura del pueblo judío
Las activistas Mujeres del Muro esperan que la corte actúe para impedir la ruptura del pueblo judío

Jerusalén, 24 ago (EFE).- A una semana de que el Tribunal Supremo israelí decida si se crea o no un espacio mixto de rezo en el Muro de las Lamentaciones, como prometió el Gobierno, las activistas Mujeres del Muro esperan que la corte actúe para impedir "una ruptura en el pueblo judío".

"El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se comprometió y en el último momento se echó para atrás. Un Gobierno debería cumplir con su palabra", se quejó a Efe a los pies del Muro de las Lamentaciones Anat Hofman, presidenta de la organización que lucha por tener en este lugar un espacio de rezo igualitario.

Exigen un lugar en el que mujeres y hombres puedan orar juntos y ellas puedan realizar actos reservados por la ortodoxia a los varones.

"Nos sentamos durante tres años para negociar", lamenta ante el sagrado muro, mientras sostiene en la mano un pequeño shofar, un instrumento hecho con el cuerno de un animal y que ante el Muro solo pueden tocar ellos.

El próximo día 31 está previsto que la más alta corte israelí se pronuncie sobre el denominado "Acuerdo del Muro de las Lamentaciones", aprobado por el Gobierno el 31 de enero de 2016, pero que hasta ahora no se ha implementado y que abría la vía a una plataforma para la oración mixta y donde las mujeres pudieran cantar sus oraciones, leer la Torá y vestir, como ellas definen, "en concordancia con su propia identidad".

Preguntada por Efe cuándo fue la última vez que habló con el primer ministro, Hofman contesta con una sonrisa cómplice: "La semana pasada", tras celebrar junto a otra veintena de mujeres el Rosh Hodesh, el primer día de mes en el calendario judío.

Durante dos horas, cantaron y bailaron melodías que desafían las costumbres y maneras de la ultraortodoxia imperante, exhibiendo la Torá (Pentateuco), envueltas en un talit (manto de rezo tradicional) y tocando el shofar.

Las Mujeres del Muro llevan más de 25 años batallando para que se reconozca y garantice un lugar en el que rezar de acuerdo a su identidad y, cuando pensaban que casi lo habían conseguido, Netanyahu decidió el pasado 25 de junio suspender la ley que iba a hacerlo realidad.

"Las mujeres somos seres humanos y es hora de que Israel se dé cuenta", exclama Hofman, en referencia a que las demandas de su organización son valores que el judaísmo tiene pero que, en este caso, no se contemplan.

A primera hora de la mañana del miércoles, mientras rezaban desde un perímetro de seguridad vallado, recibían las miradas hostiles de hombres y mujeres que lo hacían frente al Muro. Para que los hombres no oyeran sus voces (considerado pecado), un grupo de niñas que no sobrepasaban los 15 años pitaban y chillaban para maquillar esa melodía.

"Es una pena ver a niñas tan jóvenes aquí, si fueran mis hijas no las expondría a los empujones, los escupitajos y toda esta tensión", aseguró a Efe Hila Perl, directora de comunicación de la organización, que esquiva varios manotazos mientras graba con su móvil el acto.

Perl explica que le provoca tristeza ver a estas niñas, cubiertas bajo un pañuelo, gritar creando un ruido al que no es fácil acostumbrarse. "Precisamente nosotras luchamos por más derechos y más igualdad", pero esas niñas, asegura, son el producto de esas desigualdades, "no se las puede culpar".

Su lucha ha cruzado el océano hasta Estados Unidos, donde la Casa Blanca mostró recientemente su preocupación por la decisión gubernamental de suspender el acuerdo.

El Gobierno israelí "continua imponiendo una prohibición a la oración judía no ortodoxa, incluida la mezcla de género", criticó en un comunicado el secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson.

Las Mujeres del Muro se quejan también del espacio que se les quiere dar en el futuro: una plataforma de escasos metros que se alza sobre unas ruinas arqueológicas y que pretende acoger a miles de judíos que no son ortodoxos y quieren desarrollar su propia forma de rezo.

"Es imposible, ahí no hay espacio para nosotras, imagínate si vinieran más", señala Hila Perl.

Hoy, sus activistas tuvieron que salir de la plaza frente al Muro de las Lamentaciones escoltadas por un grupo de efectivos de seguridad para evitar agresiones por parte de los ultraortodoxos, que les gritaban y abucheaban.

Entre el barullo, Perl, alcanzó a escuchar: "Te deseo la muerte", ante lo que alegó que ellas solo quieren rezar en paz y deseó que el jueves próximo el Supremo de una orden que acabe por fin con su lucha.

Cristina Villota Marroquín

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